LA CONSUMACION DEL LARGO PLAZO
El campeonato logrado por Cruzados en el IV Tazón Austral, correspondiente a la temporada 2008 de la Liga de Football Americano de Argentina, puede leerse como la coronación de un proyecto a largo plazo. Una franquicia que en un momento de su historia eligió un camino y nunca volvió hacia atrás, pese a algunos malos momentos, críticas y resultados no siempre favorables.
Uno de los vectores de ese proyecto fue el reclutamiento. La temporada 2005 del equipo verde fue marcada por un plantel reducido que significó, en parte por las lesiones, un último lugar que mereció cambios. A partir del 2006, comenzó activamente a prestar atención a ese problema y hoy cuenta con la plantilla más numerosa de la liga.
El otro vector fundamental fue la identidad de juego. En los últimos tres años se apoyó en una fuerte defensa, muy agresiva, que mantenía al equipo siempre en partido; y un potente ataque terrestre, apoyado en una línea ofensiva con el tonelaje suficiente como para abrir huecos ante cualquier rival. En este sentido, vale resaltar el trabajo realizado en los últimos dos años de los guardias Lucas Román y Sebastián Mihelj y el corredor Nicolás Crespo, todos ellos jugadores de Selección.
La defensa contó con el liderazgo del mexicano Raúl de la Rosa, un LB con mucha experiencia. Ese liderazgo no sólo se vio traducido en un espectacular rendimiento dentro del campo de juego (jugador defensivo 2006 y 2008), sino también desde el punto de vista emocional. Jugadores de discreto nivel parecían jugar por encima de sus cualidades por la influencia del capitán defensivo.
Los resultados no fueron los esperados en 2006 y 2007, años en que no tuvieron record ganador. Pero ese último consiguieron el complemento necesario para esa identidad: el joven QB Tomás Haberl vía draft y el WR Joaquín Pérez Curiel vía canje. Ambos fueron el condimento justo para una base consolidada de talento para tener una exitosa temporada 2008.
Sin embargo, la temporada 2008 no comenzó de la mejor manera. Una derrota ajustada ante el subcampeón 2007 Legionarios en tiempo extra y una caída holgada ante el campeón reinante Tiburones despertaron viejas dudas respecto a su eficiencia ofensiva. El ataque terrestre seguía siendo sólido, pero no alcanzó más que para anotar 12 puntos combinando ambos juegos.
En la sexta fecha (tercer partido del equipo) pudieron vencer a Jabalíes, en un áspero partido y con una anotación defensiva al final del juego, algo que sería una constante en toda la temporada. No obstante, el verdadero “parte aguas” fue la fecha siguiente. En un encuentro en el que jugaron en su más bajo nivel de la temporada y pudieron perder en varias ocasiones, Cruzados se sacó el estigma de Corsarios y ganó con una heroica intercepción de Raúl de la Rosa cerca del final del partido.
A partir de allí, el nivel del equipo creció y tuvieron victorias consecutivas frente a Osos Polares (uno correspondiente a la suspendida fecha 3). Al mismo tiempo, el bajo rendimiento de Corsarios y el propio Osos Polares le daba cierto aire a Cruzados, lo que los relajó en cierta medida pensando en la clasificación a postemporada, que se consumó al vencer holgadamente a Tiburones, con una interesante actuación ofensiva.
A esta altura de la temporada, la dupla Haberl-Pérez Curiel comenzó a rendir frutos, más una sólida tarea del WR #2 Agustín Crivelli, lo que significaba un complemento fundamental para su ataque terrestre. A su vez, la defensiva se solidificaba en la secundaria, también apoyados en Pérez Curiel desde la posición de FS, área en la que en otras épocas solía tener dificultades.
Dos derrotas (frente a Jabalíes y Corsarios) y un triunfo en la última jornada contra Legionarios completaron la temporada regular, para sellar un record de 6-4 que, si bien no fue aplastante, le alcanzó holgadamente para conseguir el cuarto pasaporte a postemporada.
En semifinales, tenían enfrente al líder Tiburones, quien en sus seis primeras presentaciones había quedado invicto, con actuaciones ofensivas y defensivas aplastantes. A partir de allí comenzó a alternar titulares y suplentes, por lo que su cierre no fue al nivel de la primera parte de la temporada.
En un partido dominado por las fuertes defensivas, Cruzados logró controlar al cuarteto Falluca-Woods-Garibaldi-Smilasky, quienes se enfocaron en ganar el partido por aire. La presión al mariscal, caracterizado por su habilidad para improvisar en situaciones complejas, fue la clave, aunque no habría que quitarle mérito al buen nivel de la secundaria.
La ofensiva de Cruzados tampoco tuvo un gran encuentro, pero alcanzó con una buena serie terrestre, coronada por una conexión aérea marca Haberl-Pérez Curiel. En la última serie, Tiburones pareció despertar y en una acumulación de pases completos y faltas del rival, llego hasta la yarda uno con dos segundos en el reloj. Sin embargo, la última jugada no funcionó y Cruzados pasó al Tazón Austral por primera vez en su historia.
En la final tenían enfrente a un Jabalíes en alza. Venían de derrotar a su clásico rival Legionarios y contaban con un tremendo Martín Spada, quien impuso records varios para corredores en FAA, incluyendo ser el primer jugador en superar las mil yardas terrestres. Esto se combinaba con una defensa que había logrado estabilidad, tras un comienzo de temporada dubitativo. Esto se combinaba con un buen administrador en la posición de QB en la figura de Federico Schwartzman, quien era eficiente cuando el equipo lo necesitaba y soltaba su potente brazo para sorprender a las defensivas.
Contra todo pronóstico, se dio un duelo ofensivo, en el que prevalecieron las figuras de Haberl, Pérez Curiel y Crespo, todos ellos con enormes actuaciones. Fue un partido parejo, en el que Cruzados sacó diferencias en la segunda mitad; de hecho, entraron al último cuarto en desventaja, pero anotaron 22 puntos y se coronaron por un sorprendente marcador de 36-26.
Paradójicamente, o tal vez no tanto, el triunfo en la final se apoyó más en el “condimento”, con una gran actuación aérea y terrestre de Haberl (MVP de la gran final) y algunas importantes atrapadas de Pérez Curiel. Pero no por ello hay que olvidar la identidad que los hizo llegar a donde llegaron y lo que seguirá marcando el destino de esta franquicia: una agresiva defensiva y un juego terrestre poderoso.
|