Por
Martin DeNegri
Los piratas blanquearon a los porcinos 20 – 0, en el segundo duelo entre humanos y animales, en un sábado histórico en la liga de Football Americano Argentina.
En las filas de Corsarios se sabía que este era “el” partido a ganar. Sabían que un resultado negativo, los dejaría afuera de la post temporada.
¿Ahora bien, como hacer para encarar un partido tan crucial y definitorio como este, si durante todo el torneo no se pudo obtener, ni la regularidad ni los resultados necesarios para depender exclusivamente del propio resultado? Ya lo analizaremos.
Así se preparaban los de negro.
Por el lado de Jabalíes, la cosa venia menos asfixiante, aunque todavía no tenían la clasificación asegurada. Pero estaban algo más aliviados sabiendo que ganando uno de los tres partidos que les quedan, están dentro de la semifinal.
Así se preparaban mentalmente ambos equipos para este encuentro. Ahora veamos como les fue.
La defensiva rojiblanca comenzó frenando el ataque de los piratas, y esa fue la única vez que lo hicieron en la primera mitad.
La defensiva corsaria hizo lo propio con el ataque porcino, y aunque los rojos renovaron varias veces, no consiguieron anotar.
El turno para los de negro, una marcha larga moviendo las cadenas hasta que el mariscal Juan Manuel Sesto encontró a Maximiliano Casas con un pase para 6 yardas y la propia anotación.
Zagni, acertando el punto extra como de costumbre, elevaría el marcador 7 a 0.
Jabalíes tenia que empatar el partido rápidamente porque se le estaban cayendo los soldados, Sebastián Vricella, y Gonzalo Coppia Maglione, abandonaban el juego lesionados. Sin la presencia de Nelson Medici (ausente por lesion) y con Martín De Negri jugando ironman, la defensiva estaba debilitada en cuatro de sus componentes habituales. Por eso buscaron igualar el marcador lo más rápido posible.
La ofensiva porcina no ayudaba mucho tampoco, ya que no lograban quebrar el excelente trabajo de Juan García Chiesa y su defensa, quienes no les permitieron renovar.
De vuelta Sesto a la carga, avanzan unas cuantas yardas, pero se quedan con un 4to y 13, en donde Rodrigo Zagni, el hombre de los goles de campo, intentó uno de 41 yardas, que salió apenas desviado.
Así terminaba la primera mitad.
Para la segunda parte del encuentro, buscando en el descanso el segundo aire, corsarios se preparaba para defender el 7 a 0 que ostentaba.
Quien escribe, #55 jabalí, realiza una patada de kick off, larga y alta (tal como dicen los libros) pero los que se llevaron 10 en la materia de equipos especiales fueron: primero el receiving team corsario, haciendo un muy buen trabajo y limpiando el camino para que el receptor pueda avanzar con el balón, y el otro 10 fue para Federico Poy, quien ayudado por su velocidad y los tibios tackles porcinos, consiguiera trasponer la línea de goal con el ovoide en su poder.
14 a 0 luego de otro punto extra de Zagni.
La replica rojiblanca no se hacia esperar. Los porcinos movían las cadenas una y otra vez, con una mezcla de frustración y enojo, y su orgullo herido, sacaron a relucir toda su potencia, mayormente con jugadas por tierra utilizando a Martin Spada y Dan Lande. Desafortunadamente, este ultimo, tras tropezar, dejó caer el balón de sus manos a tan solo 5 yardas de la zona prometida provocando, involuntariamente, el crecimiento de las esperanzas del equipo rival terminando el 3er cuarto.
El ultimo cuarto del partido tuvo mas de lo mismo, las corridas de Spada, las marchas largas de Jabalíes pero sin conseguir la anotación, el cambio de posesión, las jugadas terrestres piratas tratando de quemar el reloj y avanzar el ovoide, la buena defensa de la línea ofensiva pirata dándole tiempo y espacios para que su mariscal Sesto corriera 14 yardas para lograr el 20 a 0 a favor de los de negro.
Un detalle, Zagni falló su extra point.
Luego los de Schwartzman, intentaron conseguir el TD del orgullo, pero ni el tiro del final les iba a salir, tal como dice el tango.
El desencuentro de Jabalíes con la victoria se hizo realidad con el final del partido.
Corsarios ganó de forma contundente el match y tiene 14 días para planear la siguiente movida en este juego que no les deja margen de error, porque están obligados a seguir ganando y esperar resultados negativos de sus competidores.
Jabalíes deslucido y sin ese “hambre de gloria” que siempre los caracterizó, esta jugando con su suerte al no conseguir ese partido que necesita para asegurarse la clasificación, y también alimentando las esperanzas ajenas.
Ambos equipos descansaran hasta el sábado 17 de octubre, Corsarios jugará contra Osos Polares y Jabalíes lo hará frente a Legionarios. |