Por AFN MEDIA
Corsarios hizo historia ganando su primer Tazón Austral al derrotar de manera contundente 36 a 6 a Jabalíes, que de esta manera suma su tercera final pérdida en temporadas consecutivas, habiendo ganado la del 2006.
La sexta edición del Tazón Austral contaba con un atractivo singular en la previa. Ninguno de los dos equipos había comenzado como favorito al inicio de la temporada. Jabalíes dio el gran batacazo en la semifinales ante Cruzados y Corsarios desbancó a Legionarios.
El triunfo del equipo pirata tuvo una contundencia nunca antes vista en la historia del Tazón Austral. En ningún momento, Jabalíes tuvo respuesta a la formación ya característica de Corsarios, la “Wildcat”, eso sumado a los errores que cometieron hicieron que el final sea prematuro y previsible.
Pocas veces se vio un partido tan desequilibrado y desparejo entre un equipo y otro. Los dirigidos por Mitch Cohen fallaron en todo. La defensa nunca pudo parar a Corsarios, que anotó en cada oportunidad que se lo propuso. Su línea ofensiva cometió infinidad de infracciones que lo obligaban a retroceder y los receptores dejaron caer pases sumamente atrapables. Se sintió la ausencia de Darwin Flores y Carlos Laphitz, y ni aún el retorno para este partido de su corredor histórico Martín Spada pudo emparejar las cosas.
Todo ese nerviosismo y todos esos errores fueron en muchas ocasiones provocados por el nuevo campeón. Desde el minuto uno mostró una actitud superior dentro del campo, sabiendo sus limitaciones pero sin temerle a jugar una final por primera vez, anotó en sus dos primeras posesiones de balón.
El equipo pirata dominó no sólo ofensivamente sino también en defensa, un aspecto que muchos olvidan a la hora de analizar a este equipo pero que partido a partido fue mejorando y terminó siendo vital. Con Juan José García Chiessa y Guillermo Herrera como estandartes, efectivamente secundados por una unidad muy completa, han sido un bastión sobre el que se afirmó la remontada y la conquista del título. Lógicamente todos estos aciertos parecen empañarse ante el brillo de Federico Poy.
El mariscal/receptor/corredor volvió a anotar cuatro touchdowns, sumando 176 yardas por tierra, y se convirtió en el Jugador Más Valioso del partido y probablemente de la temporada.
Corsarios tuvo una gran temporada. La mejor desde su aparición en el 2006 en la Liga. No dejó dudas sobre quien fue el mejor equipo del año, ni tampoco quien fue el jugador más valioso.
El gran acierto del equipo pirata es responsabilidad de César Liatti, el entrenador principal, quien encontró en medio de una temporada -que no había arrancado del todo bien- la manera de sacar ventajas con el personal que tenía a su disposición. A partir de allí, Corsarios tomó confianza y con una ofensiva indescifrable para los rivales sacó sus dividendos que lo llevaron a la gran final, derrotando al bicampeón en semifinales.
Gran trabajo cumplieron también sus novatos, a lo largo del año y en esta final. Tal el caso de Fernando Olea, quién corrió para 83 yardas y anotó un TD en una magnífica escapada de 71 yardas, justo en momentos en los que Federico Poy había salido acalambrado.
No es menos meritorio lo realizado por Jabalíes. Si bien perdieron la final no pudiendo repetir la conquista del 2006, llegar a disputar un Austral en una temporada con muchos cambios, con importantísimos jugadores retirados, no es para menospreciar. Deberán valorar lo logrado. Sus jugadores novatos rindieron en un nivel superlativo, esforzándose por suplir con esfuerzo y coraje la falta de rodaje.
En la temporada baja tendrán que trabajar para buscar un sistema de juego que cuadre mejor a los talentos con los que cuentan. Por momentos a lo largo de la temporada y en la post temporada, se vio un equipo que equivocaba el camino.
Su esencia esta intacta, el espíritu que define a esta franquicia no se ha perdido. Es momento de replantear el curso para que el juego acompañe la rica historia porcina.
Corsarios por su parte se ha dado el gusto de triunfar en un año en el cual no se esperaba nada de ellos. Pocos creían en los de negro al inicio de temporada. Como se escucharía en el barrio “nadie daba dos pesos” por ellos, sin embargo, con actitud, valentía y talento demostraron que lo que importa es lo que se hace dentro del campo de juego. Corsarios es el nuevo campeón, le arrancó la corona a Cruzados, que parecía tenerla bajo llave y ahora se da gran gusto de gritar “Dale Campeón….”.
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