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UNA FINAL SORPRESIVA.... ¿O NO TANTO?

Por AFN MEDIA

El próximo sábado 13 de noviembre, Corsarios y Jabalíes se enfrentarán en la VI edición del Tazón Austral, la gran final del football americano en Argentina. A simple vista, y por varios factores, la llegada de estos dos equipos es sorpresiva, pero al llevar el análisis a un lugar más profundo, queda claro que no lo es tanto.

¿Por qué puede decirse que es sorpresiva? Con respecto a Corsarios, franquicia que comenzó a competir en FAA en 2006, su historial en la liga muestra que solo había llegado a playoffs en una temporada, venía de dos años consecutivos en el anteúltimo lugar y nunca había tenido marca ganadora.

Los comienzos de este año no eran más auspiciosos: un inicio de 1-3 antes de un puñado de fines de semana suspendidos por lluvia, un rendimiento muy bajo y un nivel parejo del resto de los equipos de la liga hacía pensar que Corsarios estaba más cerca del primer pick global que de clasificar a postemporada.

No obstante, y aunque resulte paradójico, la catastrófica derrota número 3 frente a su clásica rival Cruzados previo a ese “receso” por 54-15 prendió una luz en el camino.

Por motivos laborales, el hasta ese momento mariscal de campo Juan José García Chiessa no pudo participar del encuentro. Entonces, los piratas optaron por poner en práctica una interesante versión del esquema ofensivo conocido como wildcat. A pesar de la derrota, comenzó a resaltar la figura de Federico Poy dentro de esa formación y la ofensiva tuvo un muy buen encuentro.

Tras el receso, y yendo de menor a mayor, Corsarios adoptó la wildcat como su sistema ofensivo base y lo fue puliendo en la medida que hilaba triunfos. Del 23 a 20 contra Jabalíes en tiempo extra que lo dejó con marca de 2-3, hasta el 32-6 a Tiburones en la última jornada de temporada regular con el que finalizó con marca de 6-3, los piratas fueron incrementando su rendimiento hasta alcanzar seis triunfos de manera consecutiva incluyendo semifinales.

La utilización de este esquema no solo les permitió aumentar el protagonismo de Federico Poy, su mejor jugador ofensivo y fuerte candidato a MVP, sino también utilizar a García Chiessa como su principal pieza defensiva, unidad que también destacó en el último tramo de la temporada.

En pocas palabras, ¿por qué no están sorpresiva su aparición en el VI Tazón Austral? Porque, poco a poco, Corsarios se transformó en el equipo más caliente de la liga.

Por el lado de Jabalíes, inició la temporada regular con marca de 3-1, a pesar de las ausencias del corredor estrella Martín Spada y dos linieros ofensivos titulares para este año. Esto significó un cambio de identidad ofensiva, pasando a un esquema mayormente de pases cortos encabezados por el QB Federico Schwarztman.

No obstante, el crecimiento de resto de los equipos de la liga y las inconsistencias de Jabalíes, tanto ofensiva como defensivamente, complicaron el ingreso a playoffs de los porcinos, algo que parecía darse por descontado tras comenzar 3-1.

Aún así, Jabalíes se las rebuscó para ingresar en la postemporada en el último lugar, en parte gracias a un inicio rápido con esas tres victorias en cuatro partidos, un trabajado triunfo sobre Osos Polares en la fecha 13 por 12-9 y un puñado de derrotas de Tiburones hacia el final del campeonato.

En semifinales los esperaba Cruzados, el mejor equipo de la temporada regular y la franquicia que los había derrotado en los dos partidos de este año y en las últimas dos finales del campeonato. En síntesis, Jabalíes llegó de punto a este desafío.

Con paciencia y mucho trabajo entre semana, los porcinos ejecutaron un excelente plan de juego ante el bicampeón y se llevaron un inverosímil triunfo ante el candidato de todos por 12-6.

¿Por qué, entonces, no es tan sorpresivo lo de Jabalíes? La razón principal es que estamos hablando de la franquicia más constante en FAA. Desde sus inicios en 2005, cuando se quedaron a un triunfo de ir a la final, los porcinos alcanzaron cuatro finales (incluida ésta), siempre clasificaron a playoffs desde que se puso en práctica este sistema en 2007 y año con año se las ingenian para ser un equipo competitivo, sin importar ausencias, pérdidas de jugadores y lesiones.

En esta misma línea, Jabalíes es un equipo históricamente con una importante fortaleza mental. ¿Cuántas posibilidades tenía un equipo con un nivel actual bajo y la contra de haber perdido dos finales consecutivas contra Cruzados, sumados a dos derrotas amplias en temporada regular? Quizá pocas, pero si hay una franquicia que puede aprovecharse de esas escasas chances, es Jabalíes.

Esta constancia se vio reflejada en el nivel que año tras año mantienen tres de sus mejores jugadores (Patricio Romero Prandi, Darwin Flores, Charlos Laphitz), quienes volvieron a demostrarlo en el trascendental duelo de semifinales.

Agregándoles otros dos elementos imprescindibles de esta estructura constante como Gonzalo Coppia Maglione y Viviano Romero, quienes realizaron el trabajo en las trincheras defensivas (ese que no “se ve” en las estadísticas), el triunfo ante Cruzados fue un fiel reflejo de la historia de esta franquicia.

Corsarios llega al Tazón Austral como el candidato, amparado en seis victorias consecutivas y un rendimiento extremadamente alto. Pero no debería sostenerse únicamente en la inercia del éxito. Jabalíes ya demostró que tiene todas las cualidades para dar batacazos.

Corsarios llega al Tazón Austral como el candidato, amparado en seis victorias consecutivas y un rendimiento extremadamente alto. Pero no debería sostenerse únicamente en la inercia del éxito. Jabalíes ya demostró que tiene todas las cualidades para dar batacazos.

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