Por AFN MEDIA
Al mejor estilo Carlos Monzón, Jabalíes derrotó a Cruzados 12 a 6, clasificando para el Tazón Austral VI, su cuarta final en seis años de existencia de la liga FAA.
Como en tiempos del campeón de los medianos, Jabas arrancó soportando el castigo de su rival, en los pies de Mario Ibarra, quién rápidamente con una corta corrida ponía en ventaja a Cruzados. Pero luego los porcinos comenzarían a trabajar a su rival, en sus zonas débiles, para luego noquearlo con dos certeros golpes, el primero de Darwin Flores con un acarreo y el segundo, al final del partido, tras un pase de Federico Schwarztman para Juan Manuel Sesto.
Como sucedía con las peleas del gran campeón, lo de Jabalíes no fue vistoso, ni dio show, pero fue efectivo, sumamente efectivo.
Aún estando en desventaja casi desde el vestuario, salieron a ensuciar el demoledor juego ofensivo cruzado. Compensando con sacrificio la diferencia de peso en la línea. Inmolándose ante los bloqueos para evitar generar espacios para las corridas del siempre peligroso Nicolás Crespo. Gran trabajo también de la secundaria, ante una tarde no muy feliz del mariscal y los receptores verdeplata.
En tanto la ofensiva, tranquila de que la defensiva estaba dominando al campeón, comenzó a trabajar sobre los puntos vulnerables de la D rival. Con corridas por afuera, alejándose de la fuerte línea rival, tratando de explotar la zona de linebackers, y también buscando con pases cortos la misma zona.
Cruzados, a pesar de anotar de movida, y de no recibir puntos en la primera mitad, no pudo encontrarle la solución a la telaraña que le tejió Jabalíes en defensa. A pesar de no sumar un número extraordinario de tackles, el mérito de los rojiblancos fue entorpecer cada una de las jugadas del rival, evitando entregar yardas. Luego del empate, un factor fundamental también fueron los nervios, un equipo desacostumbrado a perder y con el partido cuesta arriba.
Por el otro lado, Jabalíes regalaba parsimonia. Tenazmente seguía mordiendo sobre la herida, como un pitbull, oliendo la derrota en la presa.
La anotación de Sesto en el último cuarto solo coronó lo que en el desarrollo ya estaba sentenciado. Con mencionar que Thomas Haberl recién completó su primer pase, a Nicolas Saettone, en la última marcha del partido, basta para marcar una de las claves, con un mariscal presionado y capturado varias veces.
Capturas, pases apurado, fumbles, intercepciones, Jabalíes mostró un amplio repertorio de recursos para frenar la gran ofensiva cruzada.
Con una ofensiva prolija y ordenada, que no regaló nada con jugadas ambiciosas, Jabas logró algo aún más importante que poner puntos en el marcador, y fue mantener fuera del campo a la ofensiva rival, una de las mejores maneras de evitar que le anoten.
En definitiva, la tarde soñada para el equipo coordinado por Mitch Cohen y Cía. Victoria sobre el campeón reinante, pequeña revancha por las finales perdidas, y la posibilidad de recuperar el trofeo ya ganado en el 2006.
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