Por Pablo Rivas
Una nueva victoria de Cruzados (7-1) le aseguró el número uno. El equipo de Luis Jiménez venció a Osos Polares (2-7) 24 a 6, en un partido discreto, en el que el campeón no sufrió demasiadas exigencias.
Los pronósticos previos marcaban una gran diferencia entre un equipo y otro. El líder contra el último, el mejor ataque contra la peor defensa. Sin embargo, en la primera mitad aquellas diferencias no se reflejaron en el campo.
Cruzados comenzó una vez mas un partido corriendo en 3 de 4 intentos y pese a conocer esa característica de ataque, Osos no pudo detener el juego por tierra.
En la primera serie atacando, Cruzados ya había dado su primer golpe ofensivo. Apenas 7 jugadas le alcanzaron para conseguir la primera anotación, a través de una corrida de 32 yardas de Nicolás Crespo.
Con el resultado en contra, la ofensiva de Osos Polares hizo su presentación aunque sin resultados positivos. Nuevamente en cancha la ofensiva de Cruzados volvió a marcar la diferencia. Las corridas de Nicolás Crespo y Martín Vanderland le permitieron espacios a Thomas Haberl, quien se conectó con Pérez Curiel para entrar a la zona roja. Dos jugadas mas tarde, Haberl volvió a pasar, roló a la izquierda y encontró a su primera opción, Hernán Bongiovanni, quien marcó el 12-0 parcial, con una recepción de 9 yardas.
Antes de que terminara la primera mitad, Osos iba a descontar a través de su mariscal de campo, Bryce Levy, con una corrida de 22 yardas, pero el mérito se lo llevó la defensiva, que forzó un fumble y recuperó la posesión de balón, dentro de la yarda 30.
El partido hasta la primera mitad fue más parejo de lo esperado, pero todo cambiaría en la segunda mitad. Osos seguía sin continuidad a la hora de renovar intentos y la frustración se generalizaba. Mientras tanto Cruzados decide correr con el balón y de esa manera se facilitaban las cosas. Una escapada de Haberl puso el partido 18-6.
En ese momento, Osos Polares sintió el golpe y no pudo meterse nuevamente en el juego. Un error del mariscal de campo Levy le costó la intercepción y una anotación en contra, tras el retorno de Pérez Curiel, en una gran jugada del defensivo. Con la inalcanzable diferencia de 18 puntos, Osos perdió el control y sufrió dos expulsiones, primero la de su mariscal Levy y segundo la de Francisco Kurz, ambas por infracciones personales.
A todo esto, Cruzados, sin exigencias y sin ambiciones por la diferencia conseguida, decidió correr y gastar el tiempo, con el balón en sus manos. La defensiva de Osos supo frenarlos, pero la ofensiva volvió a cometer errores. Tras la expulsión de Bryce Levy, Andrés Kurz tomo la posta en la posición de mariscal de campo y pese a un arranque prometedor sufrió dos intercepciones que sepultaron las mínimas esperanzas de Osos Polares.
Ganó Cruzados, se aseguró el número uno y espera rival en una de las semifinales. Sin brillar y sin sufrir cumplió con los pronósticos ante un rival que no encuentra el rumbo y que entre lesiones y suspensiones debe cambiar de personal continuamente, lo que conspira contra el funcionamiento colectivo del equipo. |