Por Allan KOTLIAR
Trabajosa victoria para Corsarios por 22-12 sobre Tiburones, en la tarde del club comunicaciones.
Dos ofensivas diferentes entrarían en juego en este partido. La de Tiburones que suele sacar diferencia en el juego aéreo y de las escapadas de su mariscal en situación de pase contra una ofensiva de Corsarios basada en el resurgimiento revolucionario de la formación “Wildcat” en donde mas del 80% de las jugadas son corridas, pero con gran diseño y muchos engaños, en donde las diversas defensivas suelen quedar a contra pie ante la gran velocidad de quienes la ejecutan para el equipo negro.
En este encuentro se vio, por primera vez en el campeonato, a la ofensiva roja con acarreos significativos que permitirían un avance paulatino, manteniendo a la vertiginosa “Wildcat” esperando en la banda. Pero en el momento en el cual la ofensiva de Corsarios tomaba el campo, causaría desparramos en la defensa Tiburón. No solo por la buena ejecución de las jugadas, sino en gran medida por la cantidad de tackles errados ya sea por la destreza de Federico Poy, su jugador polifuncional y más importante del equipo negro, o por la mala técnica y poca disciplina de la defensa roja. Esto llevaría a que jugadas bien ejecutadas, diseñadas para una ganancia de 5-6 yardas como promedio, lograrían un avance de no menos de 8 yardas, renovando fácilmente los intentos y avanzando en el campo.
En un encuentro en donde los pases no fueron claves para ninguno. Corsarios intentó tan solo 3 de los cuales ninguno fue completo con dos de los mismos deflectados por los defensivos rojos. Por el otro lado, el juego aéreo ayudó a Tiburones a renovar unos cuantos intentos y coronó las marchas anotadoras con atrapadas de su receptor estrella Mariano Smilasky (#89).
El partido en su totalidad fue parejo pero demostró que si un equipo es incapaz de frenar los acarreos rivales, por más ofensiva que tenga, va a estar complicado a menos que anote en todas las oportunidades en las que cuente con el balón.
Así fue como el partido dictaminó la sentencia cuando en un cuarto intento en campo corsario, Tiburones se dispuso a atacar por vía aérea pero con una defensa preventiva negra, obligando al scramble del mariscal, lograrían detenerlo antes de conseguir el primer intento y a partir de allí con una serie de rodillas se agotaría el reloj determinando la victoria corsaria por 22-12. |