Por Allan KOTLIAR
Pese a que la liga de Football Americano Argentina no se rige siempre por la lógica en cuanto a resultados, rendimiento y juego de los equipos – como suele suceder en todos los deportes - en donde se pueden dar batacazos/upsetts como el que sucedió en el primer turno de la jornada del 25 de Septiembre. Pero, al igual que suceden cosas no planificadas, o que uno no las espera, con tres partidos por jornada hay más probabilidades de que acontezcan diferentes alternativas.
Así como en el primer turno Corsarios, el equipo que, en principio, era más débil venció a Cruzados, el favorito, en el segundo encuentro se dio la lógica y Legionarios se impuso a Tiburones 26-12. Pero no tan solo por como era el rendimiento en los últimos partidos por parte de ambos equipos, por su record de victorias y derrotas (que puede ser traicionero en varias ocasiones) sino simplemente por cómo se desarrollo el encuentro y la ejecución de las jugadas junto con el gameplan.
Legionarios, un equipo completo con una fuerte e intensa defensa que complementa una ofensiva basada en un buen ataque terrestre en donde el QB Reynaldo Mionis se dispone a hacer volar la pelota en limitadas ocasiones. Digamos que las corridas abren el juego aéreo.
Como dice en el manual. Por el contrario, Tiburones, que no se amiga con el juego terrestre (tanto en ofensiva corriendo con la pelota como en defensa parando las corridas rivales) recurre a un juego aéreo que, si bien no le va mal, no es lo mismo que en años anteriores. En este escenario nos encontramos con un equipo a la vieja usanza en donde correr y hacer una fuerte defensa son los pilares contra otro de una escuela más innovadora que lastima mas con el pase utilizando esporádica pero eficientemente el juego terrestre.
Sin adentrar en detalles muy específicos del juego, Tiburones se puso adelante rápidamente con un pase largo (30 yardas) a uno de sus receptores, Mariano Smilaski, luego de un 3 y afuera rival forzado por la defensiva. Pocas veces más se vería a la defensa roja detener el ataque amarillo.
Desde ese entonces, Legionarios controló el partido, no sin un equipo rival que no se daría por vencido hasta el final pero sin mucho daño. Logrando dos touchdowns en la primera mitad por medio de Juan Ignacio Alvarez Jofre y Ray Eisenhauer, para ir al descanso con 6 (seis) puntos de ventaja.
En el tercer cuarto Tiburones lograría igualar el marcador con otro pase largo (en esta ocasión para 43 yardas) a su otro receptor, Allan Kotliar, dejando en claro cuál podría ser el único camino para remontar el encuentro.
La paridad duró hasta el fin de dicho cuarto en donde Legionarios anotó con Einsenhauer nuevamente, por tierra claro está, y comenzó a despegarse con una ventaja de 8 (ocho) puntos que, con un bootleg del QB, aumentaría a 14 (catorce) como resultado final a mediados del último cuarto.
En conclusión, correr y parar la corrida predominó sobre el ataque aéreo. El manual mantuvo su integridad y demostró porque es y ha sido tan exitoso a lo largo de la existencia de este deporte. |