Por Pablo RIVAS
El bicampeón volvió a mostrar sus credenciales. Con dos buenas jugadas de Tomás Haberl resolvió un partido que en los primeros minutos amenazó con ser más parejo y venció a Osos Polares 30 a 7.
El final del partido mostró una gran diferencia entre un equipo y otro, sin embargo, en el desarrollo del encuentro no fue tan evidente.
Cruzados logró imponer desde el inicio del juego su poderío terrestre con un buen trabajo de la línea ofensiva y con una escuadra de corredores que siempre se mostraban activos. Fue de esa manera que consiguió su primera anotación, tras una larga serie ofensiva, a través de Mario Ibarra. El equipo de Osos fallaba en los tackles y no podía controlar las corridas del conjunto comandado por Luis Jiménez.
El conjunto polar hasta ese momento había mostrados dos caras. Una era la débil defensa, vulnerable ante el juego por tierra y la otra era la ofensiva, mostrando una mejoría con respecto al partido anterior, con el aporte de Brian Tomada, quien fue de lo mejor del equipo en la primera mitad. Fue justamente el corredor el que marcó el descuento luego de un pase lateral de Alejandro López. Con el 8-7 parcial el marcador era más justo por lo que habían demostrado cada uno de los equipos.
Con la mínima diferencia a favor de Cruzados, el partido siguió su curso. Ambos apostando por las corridas, tratando de sorprender con pases profundos. Promediando la primera mitad, apareció la figura del partido Tomás Haberl quien con un pase largo se conectó con Joaquín Pérez Curiel para extender la ventaja a 16 a 7. Pese a la anotación y tras una corta salida, Osos Polares logró aproximarse a la zona roja de Cruzados, aunque no pudo capitalizarlo en el resultado tras un intento de gol de campo errado.
Con poco más de un minuto por jugar en la primera mitad, Cruzados aprovechó las distracciones defensivas de Osos Polares y con otro gran pase de Haberl anotó el 24 a 7 tras la recepción de Hernán Bongiovanni. Tras esos últimos minutos fatales de la primera mitad, el equipo de Osos volvió a cruzarse con fantasmas del pasado, se cayó anímicamente y nunca pudo recuperarse.
La segunda mitad, Osos sufrió la lesión de su mariscal de campo Alejandro López, más algunas lesiones menores como la de Brian Tomada que imposibilitaron una remontada.
Cruzados, por su parte, con el control del partido decidió rotar a sus jugadores y vieron minutos aquellos que no suelen hacerlo. Promediando el tercer cuarto , el partido se estancó. Ya con Pablo Catalá improvisando como mariscal de campo Osos no lograba hilvanar jugadas consecutivas y ya no hacía daño.
En el final hubo tiempo para otra anotación de Cruzados, con una corrida de Nicolás Crespo, para sentenciar una nueva victoria del bicampeón, que tuvo un comienzo de partido difícil pero que gracias a su oportunismo y a sus individualidades se quedó con un triunfo que lo vuelve a poner en la posición de privilegio y que le otorga nuevamente la candidatura para quedarse con el Tazón Austral por tercer año consecutivo.
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